El carpintero era un creador. Pablo Escobar lo convirtió en un destructor masivo. Esa metamorfosis es, quizás, el legado más oscuro del narcotráfico en Colombia: la capacidad de reclutar al hombre común, al vecino trabajador, y convertirlo en un terrorista frío y calculador.
Cuando cayó Pablo Escobar el 2 de diciembre de 1993, su hombre de confianza intentó huir. Fue capturado en una finca en las afueras de Medellín, escondido en un taller de carpintería (el círculo se cierra). La policía encontró, junto a granadas y fusiles, un juego de formones y un cepillo de ebanista. El carpintero era un creador
Los jefes del Cartel notaron algo especial en él. Mientras otros sicarios eran brutos e impulsivos, el carpintero era metódico. Planeaba los ataques como si diseñara una silla: primero la estructura, luego los soportes, luego el remate final. El título "De Carpintero A Terrorista" se hace realidad en el momento en que Pablo Escobar decide llevar la guerra al Estado. Esto ocurre tras el asesinato de Luis Carlos Galán en 1989 y la declaración de guerra total por parte del gobierno de Virgilio Barco y luego César Gaviria. Cuando cayó Pablo Escobar el 2 de diciembre